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Publicado el 29 abril, 2014 | por Carmen

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O. Flores (acoso escolar por sus buenas notas)

Hola, soy O. Flores y soy superdotado

Escribo para transmitir algunas de mis experiencias en los centros educativos, espero que os sirvan de algo.

Aunque mi capacidad intelectual ha supuesto una diferencia significativa con la mayoría de mis compañeros de estudios de todos los cursos, que dificultaba compartir inquietudes y reflexiones, no puedo quejarme de haber tenido problemas de integración, pues siempre he conseguido integrarme bien con mis compañeros (a costa de ocultarles gran parte de mis pensamientos). Aun así, también he tenido mis problemas.

En el colegio solían calificarme de “empollón”, a pesar de que no estudiaba mucho, pero todos daban por hecho que mis altas notas se debían a que estaba siempre estudiando, no a que tuviese más habilidad para aprender con menor esfuerzo (que es el caso). Ese tipo de apelativos los he recibido siempre. Es un problema menor, pero es innegable que siempre me he visto obligado a reprimir mis inquietudes delante de la mayoría de la gente. Cuando alguien descubría que tenía CD de música clásica, me miraban raro, y tenía que excusarme en que como tocaba el piano me veía obligado a escuchar eso, para librarme de que me juzgasen mal, en vez de poder reconocer que me gustaba esa música. Hoy en día soy más sincero con mis opiniones y me importa menos lo que piensen de mí, pero durante la infancia el deseo de ser aceptado por quienes nos rodean es algo que nos suele condicionar bastante más.

Uno de mis mayores problemas lo tuve durante el primer ciclo de la ESO, pues sufrí acoso por parte de varios compañeros (eran solo unos pocos, los más gamberros de la clase), a causa de mi interés por sacar buenas notas. Hoy en día se presta atención a esos temas, pero en aquel momento (hace poco más de diez años) cuando me quejaba a los profesores estos no hacían nada. Si me acosaban durante las clases y yo protestaba, los profesores me mandaban callar o me reñían por protestar. Y si intentaba defenderme, al final el que se metía en líos era yo. La cosa llegó al punto de que mi padre tuvo que intervenir él mismo yendo a hablar con esos chicos, pero no sirvió de nada, porque el instituto no hizo nada. No me libré de eso hasta que ellos repitieron curso y dejamos de ser compañeros.

También he tenido problemas con profesores, desde lo que explican mal hasta los que lo hacen bien pero no soportan tener a entre sus alumnos a un chico que destaca demasiado; durante la enseñanza obligatoria solía permanecer callado en clase, me costaba preguntar mis dudas o responder a las preguntas de los profesores aunque supiese la respuesta. A veces lo hacía sin problemas, pero otras veces lo pasaba mal, y me ha seguido pasando lo mismo durante toda la educación (desde la primaria hasta los cinco años de carrera y el máster que estoy haciendo ahora).

Algunos profesores no entendían mis dudas, que yo planteaba cuando ellos no eran lo bastante claros, y asumían que estaba preguntando porque no me enteraba de lo que explicaban, en vez de porque quisiese profundizar más allá de sus superficiales explicaciones. Eso es algo que me ofende mucho, pues cuando estaba tratando de llegar más lejos, ellos pensaban que iba por detrás, como si fuese algo tonto.

Más injustos aún eran los casos en los que los profesores me discriminaban abiertamente; por ejemplo, cuando hacían preguntas, alababan a otros compañeros que respondían a cualquier pregunta, por simple que fuese, y les anotaban un “positivo”; pero si respondía yo, aunque hubiese acertado una cuestión muy compleja, me seguían haciendo preguntas, una tras otra, hasta que no sabía responder a alguna, para luego decirme “qué pena, si hubieses sabido eso te habría puesto un positivo, pero no”. Estaba claro que no soportaban tener a un alumno demasiado inteligente.

Supongo que los problemas que tuve pueden tenerlos también personas con inteligencias menores, pero considero que mi alta capacidad intelectual ha aumentado esos problemas cuando yo los he tenido, además de causarme otros que de otro modo quizá no habría tenido. Y todo por la incomprensión o el rechazo de otras personas, compañeros y profesores.

Un saludo


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